DECLARACIÓN DEL ARTISTA
Una mirada hacia lo humano y lo vivo.
La obra de Luis Guillermo explora nuevas formas de conciencia mediante imágenes, materiales y símbolos vinculados con la naturaleza.
Conciencia y visión
Mi obra representa la necesidad de contribuir a la responsabilidad social y humana derivada de la creación de imágenes, a un despertar de la conciencia y a la base primordial de observar con nuevos ojos. En ella se expresan los estados alterados como algo espiritual, lejos de religiones o preceptos sociales; se representa lo oculto y lo místico de experiencias que se alejan del pensamiento lógico cotidiano y hablan de experiencias mágicas más que de cosas. Busco que la obra sea un catalizador cultural sin filtros.
Imágenes e influencias
Estas perspectivas dialogan con historias y textos de distintos géneros: las novelas de Carlos Castaneda, relatos sobre animales protectores mesoamericanos, la psicología transpersonal, los escritos psiconautas de Terence McKenna y las investigaciones sobre neochamanismo de Joan B. Townsend y Michael Harner, entre otros. Esta mezcla de percepciones, lecturas e imágenes ha influido en mi pensamiento desde temprana edad: máscaras tradicionales mesoamericanas, animales mágicos, rostros de chamanes y plantas que hacen referencia a la naturaleza y a los elementos aire, agua, fuego y tierra.
Materiales y experimentación
La necesidad de conectar con lo más profundo del ser y con todo lo vivo me lleva a crear imágenes sobre distintos sustratos: materiales encontrados, fibras naturales como cáñamo orgánico y algodón, papeles clásicos, madera, lana, acrilán e hilo de algodón, además de procesos contemporáneos como impresiones pigmentadas y la reutilización de revistas, libros u objetos existentes. Investigar nuevos materiales y comprender sus características es parte esencial de mi práctica. Creo que experimentar mantiene viva la pasión, la emoción y la energía personal que el artista imprime en la obra. Mi trabajo converge en el ser humano, la naturaleza y su relación con ella.